viernes 20 de marzo de 2009

Watchmen - Alan Moore y Dave Gibbons

No me atraen los cómics de superhéroes, y me suelen aburrir a las pocas páginas. Así que he leído muy pocos. 

Pero Watchmen forma parte de la excepción. Entre otras cosas, porque no habla de superhéroes, sino de hombres y mujeres que un buen día deciden ponerse un disfraz y lanzarse a perseguir criminales. ¿Cómo serían unos personajes así? Esa es la pregunta que trata de responder Alan Moore. A finales de los treinta, cuando empiezan a dibujarse las primeras historietas, algunas personajes deciden imitarlos en la vida real. Utilizan máscaras y disfraces estrafalarios, para afrontar un cometido con más superficie que sustancia. Unos pocos los idolatran, muchos los ridiculizan, y la mayoría los ignoran. Son la primera manifestación del freak, siempre llamativo al primer golpe de vista, pero que nunca consigue quedarse en la memoria. 

Después llegaría una segunda generación, cuando los tiempos eran menos inocentes, y la paciencia del público mucho más finita. Los locos disfrazados generan rechazo y temores, y se aprueba una ley para proscribirlos. Los héroes se resignan a sus trabajos ordinarios, al michelín y el anonimato, sin más consuelo que sus propias memorias. 
 
Sólo uno, Rorschach, permanece activo y fiel a sus valores. Entre otras cosas, porque ha dado la espalda a la sociedad, y ya no la reconoce como propia. Es el primer personaje que nos encontramos en la historia. Uno de sus compañeros acaba de ser asesinado y Rorschach quiere encontrar al culpable. De fondo, se configura un escenario bastante más oscuro. Estamos en un año 1985 en el que gobierna Nixon, y la guerra nuclear con Rusia es inminente. En un mundo ideal, en ese mundo que suele dibujarse en los cómics, se haría necesaria la intervención de los superhéroes para salvar el día. Pero en Watchmen las cosas no son tan simples. 

Porque Watchmen es una demolición meticulosa del mito enmascarado. Todos ellos, son tan oscuros o temibles como los males que pretenden combatir. Muchos asumieron su fracaso y buscaron su hueco en la sociedad, con más o menos éxito (impagable la figura de Ozymandias, que comercializa figuritas de acción de sí mismo). Otros, incapaces de encontrar otro estímulo para enderezar sus vidas, mantuvieron la lucha con una persistencia casi neurótica. Ninguno es idolatrado por los masas, salvo por los medios de comunicación más reaccionarios, y se limitan a engordar las contradicciones de un mundo al borde del desastre. 

El único personaje de Watchmen con auténticos poderes sobrenaturales, está muy lejos del ideal marcado por los grandes clásicos. Ni se pone capa, ni salva jovencitas para recibir el aplauso de masas enfervorecidas. Es utilizado como arma disuasoria por el gobierno estadounidense y, por lo tanto, se convierte en uno de los grandes horrores que amenazan al planeta. Además, el ostentar poderes sobrehumanos le han obligado a cortar casi todos los lazos que le ataban a nuestra especie. Para él, somos como insectos: insignificantes e incomprensibles, y no le importan en absoluto nuestra penas, aunque trate de fingir que sigue siendo humano e incluso mantenga relaciones íntimas con otro personaje. 

Con esa base, Moore configura un universo de varias dimensiones, que sería imposible analizar aquí con detenimiento. Una primera lectura afecta al significado del héroe y cual debe ser su significado. Pero también hay miradas al conjunto de la sociedad y a sus grandes sombras. A eso ayuda el material gráfico, pero también los textos que cierran cada capítulo. Por ejemplo, se nos ofrece la supuesta autobiografía de uno de los personajes, contándonos cómo y porqué decidió ponerse un disfraz para cazar delincuentes (escrito, además, con franca brillantez), o incluso artículos periodísticos donde se opina sobre el fenómeno. 

El dibujo se me antoja bastante clásico y ortodoxo, como esos viejos cómics de la Marvel que yo hojeaba en los quioscos cuando era niño. Dado que Watchmen es de aquella época, no sé si se limitó a seguir la tendencia, pero me inclino a pensar que fue intencionado. El dibujante no quería establecer diferencias con el cómic de superhéroes tradicional mediante el uso del estilo. Eso hubiera sido demasiado burdo. Es en el desarrollo de la trama donde encontramos la verdadera naturaleza de esta obra, sin necesidad de añadirle ningún artificio. 

La historia, de la que no me atrevo a revelar mucho (lo ideal sería abrilo sin saber nada), es muy sencilla de seguir, aunque la refuercen elementos que exigen una lectura cuidadosa (como el capítulo donde se nos explica la compleja percepción del tiempo en la que vive el Dr. Manhatan). Es una lectura amena, que puede hacerse de un tirón si, como yo, se dispone de las existencias suficientes de café. Su gran mérito,  es ofrecer una tremenda densidad en esa estructura tan elegante. Muchas acciones, sobre todo el desenlace, tienen un significado simbólico y admiten muchas interpretaciones válidas, sobre todo si se presta atención a los textos que acompañan al cómic.

Todos sabemos que la expresión "obra maestra" se aplica muy a la ligera, sobre todo cuando se pretende defender una obra escrita de las garras de los guionistas de Hollywood (como ha ocurrido). Así que no diremos que no usaremos esa etiqueta. Diremos, en cambio, que es cómic que deberíamos regalar a una persona que nunca se ha acercado a este mundo, porque considera que no tiene nada que ofrecerle o anda cargado de prejuicios. 

Y señalaremos su único defecto para terminar: después de leerlo, los demás cómics parecen más tristes y menos interesantes.

domingo 8 de marzo de 2009

Favoritos de la Fortuna - Colleen McCullough

Hace un par de días comentaba la segunda entrega de este ciclo de novelas sobre Roma, y ya estoy a punto de terminar la tercera. Casi todos  los comentarios que hice entonces siguen siendo válidos: se ofrece un excelente retrato de los distintos personajes, pero se desmenuza hasta el hastío tramas y detalles de tercera fila.

Mientras Sila se asienta en la dictadura, emergen dos figuras claves. Por un lado, Cneo Pompeyo Magno y, por otro, Cayo Julio César. El primero se configura como un personaje ambicioso e inteligente, pero que frecuentemente se deja llevar por sus emociones y no es consciente de sus defectos. Por el contrario, el segundo es bastante más calculador, sabe aprender de sus defectos y desde el principio demuestra las cualidades que le convertirán en uno de los generales más admirados de la Historia.




viernes 6 de marzo de 2009

La corona de hierba - Colleen McCullough

Segunda parte del ciclo de novelas ambientadas en la antigua Roma. En esta entrega, las ciudades italianas levantan armas contra la ciudad de Tíber. Con las revueltas ahogadas en sangre, Roma debe mandar a su ejército a combatir a Mitríades, rey de Ponto, para garantizar la sumisión de los territorios orientales.

En ese escenario, la figura de Mario se eclipsa irremediablemente, dañada por los años, la enfermedad y la inexorable presión de sus rivales. El terreno queda despejado para el ascenso de Sila, que recibe la condecoración que da título al libro, y da así el primer gran paso que le permitirá convertirse en dictador de Roma.

De nuevo, McCullough no se conforma con recrear una época y unas costumbres. Quiere que sus personajes tengan profundidad y ánima, un logro que sabe ofrecer desde las primeras páginas. Salvando las razonables licencias literias, construye unos retratos creibles y muy coherentes. 

Mario se perfilaba como el gran héroe de la primera entrega. Un hombre que logra sortear todos los obstáculos gracias a sus virtudes y su esfuerzo personal, hasta situarse en un posición privilegiada en los libros de historia. Sin embargo, encuentra a su peor enemigo en el éxito. Mermado por la enfermedad y los años, no quiere ceder su posición a las nuevas generaciones, ni le preocupan las cabezas que deba cortar para lograr sus objetivos. Al final de su vida, recompensa con sangre a las ciudades que le acogen, incluyendo la propia Roma. Todos sus logros quedan ensuciados

Sila, en cambio, emerge de sus propias miserias para asumir un papel más digno. Como buen romano, no le impresiona las víctimas que deba cobrarse en su camino, pero asume un rumbo claro e inequívoco, que tarde o temprano le llevará al éxito. Y a diferencia de Mario, dispone de la frialdad y la inteligencia necesarias para no perderlo.

En este entrega, asistimos también a los primeros pasos de una serie de personajes que protagonizan el resto de la saga y, a nivel histórico, completaran el proceso iniciado por Mario y Sila. Cneo Pompeyo Magno, Marco Tulio Cicerón y, por supuesto, Cayo Julio César. 

Una vez más, hay ocasiones en que la obra naufraga en su propia densidad. Se desmenuzan concienzudamente al ejército de personajes implicados en cada minúsculo acontecimiento público, y cada uno de sus pasos. Eso no sólo desorienta al lector, que en determinados momentos ya no sabe quien hace exactamente qué. También recargan la narración con pasajes francamente prescindibles.

Sin embargo, esos defectos apenas deslucen el resultado final.

miércoles 25 de febrero de 2009

Digital Plus

He vuelto a contratar el Digital Plus. La última vez fue hace un par de años, cuando las distintas opciones eran diferentes. Ahora he vuelto a picar, obligado sobre todo por el siguiente campeonato de F1 (las señales análogicas y digitales de mi edificio son lamentables, y no puedo ver la Sexta...) 

Aunque las distintas opciones han cambiado, la (presunta) intención sigue siendo la misma: dejar fuera a ese canal en concreto que tanto nos interesa, obligándonos a contratar el lote completo para verlo. En el paquete básico, por ejemplo, se incluye el Canal Plus 1, con su interesante oferta deportiva, pero se deja fuera al Eurosport, una de las pocas emisiones donde aún se puede disfrutar del boxeo o del K1. 

Los precios, sin embargo, son bastante más razonables que hace un tiempo.  Por ejemplo, la opción Premium Total, con todos los canales (salvando media docena, como el Playboy, el Golf + y similares) se puede contratar por unos 56 euros, de los que sólo se paga la mitad durante los primeros seis meses.

Cada espectador debería valorar la oferta del Digital en función de sus propios gustos. En mi caso, me interesan mucho los documentales, el cine y las series, en este orden.

En lo que a Documentales se refiere, la mala noticia es que es un paquete que debe adquirirse aparte., costando unos 7 euros al mes. Eso nos permite ver cinco canales: el National Geographic, el Historia, el Discovery, el Bio y el Viajar. Los tres primeros son los más interesantes desde mi punto de vista, y justifican más que de sobra su precio, si bien abusan mucho de las repeticiones a lo largo de la semana.

La oferta de cine es la más floja. Tiene un defecto que se arrastra desde hace unos años, el ofrecer películas terriblemente manoseadas por las cadenas generalistas, y muy poquito cine reciente. Eso mejora si se contrata aparte el Canal + Acción o el de Comedia pero, como es lógico, eso también se paga aparte.

Con respecto a la oferta de series (Fox, Axn...) la oferta es bastante interesante. Mucho estreno y bastante variado, sin sufrir los cambios de horario ni la publicidad de la televisión en abierto. 

En general, el Digital Plus ofrece unas emisiones bastante interesantes, pero necesita flexibilizar mucho más su oferta, para permitir que el espectador escoja los canales que realmente le interesen. Obliga a "tragar" con muchísimas emisiones de relleno, y aplica precios inexplicablemente desorbitados por canales concretos, como el Mezzo. Por supuesto, esto responde a una política comercial que no debe ofrecerles malos resultados, y muchos pagarán lo que sea necesario para ver lo que les interese. Pero me pregunto cuantos potenciales prefieren no picar en anzuelo, sobre todo cuando se han impuesto alternativas como la TDT o Internet.

Con respecto a la instalación, fue rápida y sin problemas (al día siguiente de solicitarla vía online). Además del paquete básico, más tarde activé por telefono los paquetes de Documentales y Series, y el alta se produjo a las pocas horas. En su día (y fue una las razones que me obligaron a darme de baja), se producían muchos cortes en la emisión, pero después de varios días, no he tenido -cruzo los dedos- ningún tipo de pegas.

Como conclusión, y a pesar del tono positivo de estos comentarios, yo aconsejaría pensárselo dos veces. Es necesario analizar cuidadosamente las distintas opciones e incluso echar un ojo a la programación diaria (vía página oficial) para hacernos una idea muy precisa de todas las ventajas e inconvenientes.

domingo 22 de febrero de 2009

Freespace Open Source

Cuando apareció en el mercado, en 1997, FreeSpace se convirtió en uno de los títulos más emblemáticos dentro del género de los simuladores de vuelo espacial. Sólo fue superado por su propia secuela, publicada un par de años después. Aunque han pasado doce años, sigue siendo un título puntero, que puede tutear sin problemas a los productos más contemporáneos. Su desfase técnico es compensado por creces con otras virtudes.

El desarrollador del juego, Volition, liberó hace unos años el código del juego. Eso permitió a la comunidad añadir sus propias modificaciones y mejoras, y distribuirlas libremente. El proyecto que aglutina todos estos cambios es conocido como FreeSpace Open Source, y puede encontrarse en esta página.

¿Qué es FreeSpace? Sobre todo, un juego de acción espacial. Se prescinde de la física newtoniana en favor de la facilidad de control y la espectacularidad, lo que puede constituir un defecto insalvable para los puristas. Sin embargo, eso no quiere decir que sea un juego simplista. Es necesario manipular medio centenar de teclas y botones para obtener de nuestra nave el máximo rendimiento. Además de unos completos controles de vuelo, se proporciona una exhaustiva selección de objetivos, y multitud de ajustes pormenorizados sobre los distintos sistemas de nu
estra nave, como las armas. En  general, no se le pide al jugador que sea un experto navegante, sino más bien, que tenga los reflejos mentales necesarios para evaluar rápidamente las distintas variables de combate, y aplique las tácticas más inteligentes.

Para iniciarnos en el manejo de nuestra nave, contamos con unas tutoriales muy eficaces y completas, incluidas en la propia campaña, que no aburren al jugador ni tampoco le abruman con un exceso de información. Acompañados de un instructor, aprenderemos primero las nociones más básicas sobre el vuelo y la selección de objetivos, para luego asumir tácticas más complejas. Aunque el jugador sea un completo recién llegado al mundo de los simuladores, no tendrá ninguna dificultad para hacerse con los mandos del juego en un par de días.

Las campañas de Freespace 1 y 2 se desarrollan algunos siglos en el futuro. La humanidad inicia una guerra con una especie alienígena conocida como los Vasudans, sin saber que las dos deberán contener a un enemigo aún más peligroso. Todos las misiones comienzan con una sesión de briefing, bastante convincente. Valiéndose de mapas tácticos y diversos gráficos, un oficial nos describe el teatro general de operaciones, para proceder a explicarnos los parámetros concretos de nuestra misión.

En otros juegos similares, las misiones no son más que una excusa para disparar. Pero eso no ocurre en FreeSpace. No sólo se han buscado situaciones muy originales, sino también sorprender al jugador con toda suerte de variables inesperadas. Pero su principal virtud es ser realistas y coherentes. No se piden al jugador retos imposibles, ni que sea el héroe indiscutible de la fiesta. Desde el primer momento, es fácil meterse en la piel de un simple piloto, acompañado por otros, dispuesto a hacer su trabajo.

Sin embargo, las sorpresas y la espectacularidad están garantizadas. Por ejemplo, es fácil mezclarse en un combate entre naves capitales, de varios kilómetros de eslora, evitando el intenso fuego de su artillería, mientras se intenta abatir a objetivos más asequibles.

A pesar del tiempo transcurrido, técnicamente sigue siendo un juego muy vistoso, si somos capaces de perdonar el modelado y las texturas de las distintas naves, o la calidad de los distintos efectos. Con la versión Open Source se distribuyen paquetes de mejoras gráficas, que permiten maquillar un poco el aspecto final pero, honestamente, no es imprescindible.

El Open Source Project incluye las campañas del juego original y su secuela, así como otras desarrolladas por los aficionados, algunas de las cuales se ambientan en otros universo, como el Babylon 5. El proceso de instalación de todos los paquetes, y su correcta configuración, no es todo lo simple e intuitiva que debería (ni siquiera consultando las guías elaboradas al efecto), y debería mejorarse en el futuro. 

Aunque no está incluído en el proyecto Open Source, es posible descargar aparte un mod desarrollado en el universo de BattleStar Galáctica, que resulta imprescindible para todos los fans de esa serie. Puede descargarse aquí.

Por otra parte, los chicos del Clan  Dlan se han currado la traducción del Freespace 1 y 2, casi imprescinble si no se tiene un nivel decente de inglés. Puede encontrarse en este foro.

Rocky Balboa

A estas alturas de la fiesta, una nueva entrega de Rocky sonaba a guasa. Era imposible imaginarse a Balboa subiéndose al ring, salvo con la ayuda de un andador y un gotero. Quizá por eso, para evitar el ataque de vergüenza ajena, me negué a ver la película cuando la estrenaron en el cine. Soprendentemente, las críticas que iba leyendo resultaban bastante favorables. El adjetivo en boca de todo el mundo era el de "digno". Así que me he animado a echarle un ojo.

En el primer tercio de la película, hay un tono nostálgico. Rocky ha perdido a la mujer, sus glorias pasadas y su juventud. Es el dueño de un restaurante, en el que hace las veces de relaciones públicas, entreteniendo al personal con sus anécdotas sobre el ring. Pero le falta algo, que sólo podrá encontrar en el boxeo. 

No se justifica demasiado porque un hombre que anda ya por los sesenta se atreve a pegarse con el vigente campeón de los pesos pesados. A partir de ahí, se recuperan los elemtnos más clásicos de la saga. El entrenamiento con música de fondo, la tradicional subida por las escaleras de la plaza y, por supuesto, el denso y emocionante combate final.

No hay pues, nada nuevo en esta entrega. Un homenaje a la propia saga, si somos generosos a la hora de hacer valoraciones, o un crepuscular autoplagio si no lo somos. Sin embargo, Stallone consigue hilvanar un guión digno, tal y como advertían las críticas, que sabe entretener sin romperse por sus propias costuras.

lunes 16 de febrero de 2009

La vida en rosa

Edit Piaf es uno de los grandes símbolos de Francia. Esta película debería servirnos para entender el porqué. Si el cine biográfico debe poseer alguna virtud, fuera de los estrictamente cinematógrafico, es ofrecer la esencia misma del personaje que trata. Quien fue, lo que hizo, por donde caminó, cual fue la magnitud de sus logros y de sus fracasos.

No se puede afirmar que esta película consiga todas esas cosas. Se recrea en los tiempos de la narrativa, buscando sin éxito cierto tipo de originalidad. Las escenas de infancia (una Edith abandonada por su madre, que debe criarse entre un prostíbulo y la calle) se intercalan con sus momentos de decadencia última. Esos saltos son bruscos, y no dejan profundizar demasiado en lo que estamos viendo. La carga emocional de la película reposa en golpes de efecto (como la brillante interpretación de un Piaf adolescente en plena calle, o su reacción, siendo ya adulta, al saber que su amante ha muerto). Se dejan de lado secuencias muy importantes en la vida de la cantante, como si la contraposición entre las escenas de su dura infancia y las de su ocaso, fueran suficientes para despejar todos los interrogantes.

La película no carece de virtudes, es cierto, y ofrece momentos bastante emotivos, como la interpretación final de Je ne regrette rien. Pero le falta solidez y un acercamiento mucho más profundo a su personaje central.

sábado 14 de febrero de 2009

LinCity (PC)

LinCity es la versión gratuita del famoso Sim City, el juego de construcción y gestión de ciudades. Desarrollado por un grupo de aficionados, se lanzó hace unos días la versión 2.0. 

Siendo un juego gratuito (Open Source), ofrece un aspecto y unas prestaciones bastante austeras. El menú de opciones es bastante escaso, permitiendo escoger qué tipo de música oiremos durante de la partida (sólo hay tres temas disponibles) y el volumen de los efectos sonoros. No se ofrecen posibilidades de configuración en cuanto al aspecto gráfico o la dificultad.

Una vez pulsemos Nueva Partida, se nos da la opción de escoger una ciudad predeterminada, o bien empezar desde cero en un terreno generado aleatoriamente. A partir de ahí, accederemos a un escenario isométrico en 2D, con gráficos que no sorprenderán a nadie por su calidad, pero que resultan eficientes.

El interfaz es bastante sencillo, y podemos acceder fácilmente a la ayuda (traducida al castellano). A la izquierda, y mediante iconos bastante escalarecedoras, tenemos el tipo de infraestructuras que podemos construir. A la derecha, un minimapa y un pequeño menú con diferentes estadísticas, que nos ayudarán a determinar el nivel de eficencia de nuestra gestión.

El objetivo del juego es simple: construir una ciudad. El primer paso, es emplazar viviendas, para ir aumentando el número de habitantes. Ellos financiarán nuestros proyectos con sus impuestos, y se encargarán de hacer funcionar las distintas industrias y servicios, como minas, fábricas o escuelas. Tendremos que asegurarles la cercanía de determinadas facilidades, como agua corriente, mercados o electricidad. En caso contrario, su número empezará a decrecer, afectando a nuestros ingresos.

Al principio de la partida, no todas las infraestructuras estarán disponibles. Disponemos un marcador llamado Indice Tecnológico, que determina qué podemos construir. Ese marcador irá aumentando a medida que creemos estructuras como las escuelas y universidades.

Si fuera un juego de pago, tendríamos que hablar de su falta de variedad. No hay demasiados tipos de estructuras disponibles, y el nivel de gestión es demasiado básico para suponer un reto para el jugador, incluso para el más novel. En líneas, generales, se sitúa muy por detrás de su referente, el Sim City. Sin embargo, y sin ser demasiado indulgentes, podemos decir que es un juego digno, con el que se puede pasar un buen rato. Y ni siquiera todos los juegos comerciales pueden presumir de eso.